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Puedes ver esta anotación: Viejas y supermercados en el nuevo blog.
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Viejas y supermercados
22-12-2005
Qué felicidad ver que más gente comparte mis odios. Aún parece que fue ayer mi primer post sobre colas de supermercado, y no hace mucho desarrollé el más artístico, mitad realidad mitad ficción. Hoy como me enerva trae una historia que sorprende por su crudeza, y explicada de una forma tan detallada y natural que me pareció estarlo viviendo. Es más, no aguanté cerrar la mano y morderme el puño.
Antes de seguir leyendo esto, preferiría que leyérais el original en Como me enerva: Odio a las viejas, segunda parte
Bien, ahora mi aportación al tema:
Miedo, frustración, ira. Eso envuelve los viejos corazones recubiertos de imitación de piel de las viejas. Producto de una posible vida de desgracias, ya que nunca se han cumplido sus sueños. Y muchas veces por su culpa, por plantearse los sueños equivocados. ¿Que más? Recuerdos de épocas de necesidad económica. El mismo motivo por el que tu abuela te echa dos toneladas de comida en el plato.
Ahora bien, ¿justifica eso su actitud? Definitivamente NO. Por eso Ana, te invito aquí, y a todo el mundo que quiera, a las Navidades Violentas. A tomarnos 3 red bull y pasear de supermercado en supermercado comprando pequeñas cosas hasta que una vieja se nos intente colar. Y pagar con ella todo el odio que nosotros tenemos acumulado. Navidades Violentas 2005.
Antes de seguir leyendo esto, preferiría que leyérais el original en Como me enerva: Odio a las viejas, segunda parte
Bien, ahora mi aportación al tema:
Y yo me pregunto ¿pero qué cojones le importaba a la puta vieja que la chica pasara delante, qué puta prisa podía tener la jodida vieja si total en casa seguro que no la esperaba nadie para comer y además seguro que tampoco tenía tanto que hacer que lo que tenga que limpiar puede esperar 5 segundos más y no ocupa todo el tiempo de su vida; que la jodida vaca que se peina y se pone el abrigo de piel [...]
Miedo, frustración, ira. Eso envuelve los viejos corazones recubiertos de imitación de piel de las viejas. Producto de una posible vida de desgracias, ya que nunca se han cumplido sus sueños. Y muchas veces por su culpa, por plantearse los sueños equivocados. ¿Que más? Recuerdos de épocas de necesidad económica. El mismo motivo por el que tu abuela te echa dos toneladas de comida en el plato.
Ahora bien, ¿justifica eso su actitud? Definitivamente NO. Por eso Ana, te invito aquí, y a todo el mundo que quiera, a las Navidades Violentas. A tomarnos 3 red bull y pasear de supermercado en supermercado comprando pequeñas cosas hasta que una vieja se nos intente colar. Y pagar con ella todo el odio que nosotros tenemos acumulado. Navidades Violentas 2005.
